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martes, 23 de mayo de 2017

Se está acabando la luna de miel de Trump con Wall Street?

¿Se está acabando la luna de miel de Trump con Wall Street?

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Daniel Mendoza

8:22 (hace 2 horas)
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¿Se está acabando la luna de miel de Trump con Wall Street?

Por José Miguel MorenoBolsaHace 9 horas (23.05.2017 03:23)
A Wall Street se le está agotando la paciencia. La luna de miel con el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido en verdad de ensueño. Luego de dos años de comportamiento abúlico y completa apatía, Trump les dio un subidón. El magnate les hizo soñar, y sin pestañear los llevó a paraísos desconocidos, a nuevos récords, rompiendo la monotonía de antaño. Desde que ganó Trump, el S&P’s 500 ha trepado un 11.3%, el Nasdaq un 17.1% y el Dow Jones un 13.5%. Apenas el lunes pasado, el S&P’s 500 y el Nasdaq cerraban en nuevos récords históricos. Entre los sectores, los que más se han visto premiados por la llegada de Trump están el de tecnología (18.2%), seguido del financiero (16.5%), que se vería favorecido por la desregulación de la banca, así como los rubros más cíclicos de consumo discrecional (13.4%) e industrial (12.6%), los que más se iban a beneficiar con los recortes de impuestos, los proyectos de infraestructura y el crecimiento económico.
Pero la convivencia cada vez es más difícil. Hasta ahora, y debido a la felicidad que les ha proporcionado, le han aguantado de todo. Sabían que era algo zafio, tramposo, que bordeaba la legalidad. Pero la fe en sus promesas de “Make America Great Again” les hacía mirar hacia otro lado, y cada metedura de pata del presidente lo tomaban como un pequeño desliz. Sin embargo, el presidente cada vez está más acorralado y se le nota: anda colérico y se ha perdido la comunicación con el mercado.
Antes, a cada rato, lo lisonjeaba: que si iba a desregular al sector financiero, que si iba a sacar adelante un masivo plan de recortes de impuestos, que si iba a gastar un billón de dólares en infraestructura, que si iba a quitar las trabas medioambientales en los sectores de energía y minería, que si iba a traer empleos y crecimiento. Pero ahora todo ha cambiado: ha dejado de lado a los mercados y sus promesas y ahora sólo discute con la justicia y su posible traición con Rusia. Y cada vez la palabra “impeachment” suena más en los corrillos de Wall Street.
La trama viene de lejos, desde antes de las elecciones presidenciales, cuando se empezó a especular sobre los nexos entre los miembros del equipo de campaña de Trump y altos funcionarios rusos. Pero los acontecimientos se precipitaron a partir del 9 de mayo, cuando a Trump se le ocurrió despedir a James Comey como director del FBI, quien estaba a cargo de la investigación de la trama rusa. A partir de ahí, la situación se ha enconado más y más. Un día después, Trump se reunía en la Casa Blanca con altos funcionarios rusos en una polémica reunión de la que luego se ha sabido que el presidente estadunidense no sólo reveló información confidencial a la delegación rusa, sino que además señaló que Comey era “un chalado” y que despedirlo “le ha proporcionado un gran alivio”.
Pero la guindilla vino el miércoles. Ahí se produjo el primer gran desencuentro entre Trump y los mercados. Se sabía que Trump había exigido a Comey “lealtad” y que éste sólo le había prometido “honestidad”. Pero un memorando redactado por Comey revelaba que Donald Trump pidió al ex-director del FBI que cerrase la investigación sobre el antiguo consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, uno de los personajes más oscuros de la trama rusa.
Y eso son palabras mayores. De haber sido así, Trump habría tratado de obstruir a la justicia. Y eso es uno delitos dentro de la “traición, soborno, u otros altos crímenes y faltas” que la Constitución de Estados Unidos establece como causa de “impeachment”. Pero desde luego que Trump, más allá de intentar obstruir la justicia, puede haber incurrido en más delitos, como el conflicto de interés que suponen sus negocios personales con el cargo que ostenta, por lo que también se están investigando los nexos financieros entre la Casa Blanca y Rusia. Por tanto, Trump se está jugando el puesto.
Ahora estamos en una nueva fase, más delicada para los mercados. Por un lado, Trump no ha logrado detener las investigaciones, sino todo lo contrario. El fiscal general adjunto, Rod Rosenstein, nombró a Robert Mueller, director del FBI de 2001 a 2013, fiscal especial para investigar la trama rusa. Pero además, hasta ahora las investigaciones se han llevado de manera discreta, a través de documentos reservados. Ahora empezarán las declaraciones y los citatorios, y James Comey ya ha anunciado que declarará en público ante el Comité de Inteligencia del Senado. Se espera que lo haga después del Día de los Caídos, que se celebra el próximo lunes, y tendrá que aclarar las circunstancias de su despido. Para colmo, el viernes el Washinton Post informaba que el FBI ha detectado a un asesor senior del presidente como “persona de interés”, es decir, de ser sospechoso de estar implicado en la trama rusa, aunque no fue revelado ni su nombre ni el supuesto nexo.
El caso es que la agenda económica ha pasado a un segundo plano, y los esfuerzos de la administración se concentran en apagar los fuegos del escándalo de Rusia. La ruta para un “impeachment” de Trump empieza a delinearse, aunque quizás aún esté muy lejos el desenlace. Y eso hace que el idilio entre Trump y Wall Street se esté resquebrajando. Lo sucedido el miércoles pasado, cuando se conoció el memorándum de Comey, puede ser un aviso, y nos puede dar una pauta de los sectores más vulnerables y lo atentos que debemos estar al desarrollo de los acontecimientos.
Ese día, el S&P’s 500 se hundió un 1.8%, su peor jornada desde el 9 de septiembre. Los peores sectores fueron lo que más se han regodeado con la victoria de Trump y sus promesas. Así, el que más se hundió fue el financiero, con una caída del 3.0%. En concreto, el índice KBW de bancos se desplomó un 4.1%. Sólo por citar a los grandes emblemas, Bank of America (NYSE:BAC) se despeñó un 5.9%, Goldman Sachs (NYSE:GS) un 5.3%, Citigroup (NYSE:C) un 4.0% y JP Morgan (NYSE:JPM) un 3.8%. Tras las financieras, estuvieron el sector de tecnología (-2.8%), y luego los más cíclicos, el industrial (-2.1%), el de materiales (-2.1%) y el de consumo discrecional (-1.6%), justamente los que más volaron con la vitoria de Trump. El índice de volatilidad, el VIX, un barómetro sobre el nerviosismo de los inversionistas, se disparó un 46%, su mayor aumento desde el Brexit. Al tiempo que los capitales salían despavoridos de los activos de riesgo, buscaron refugio en los activos más seguros, los bonos del Tesoro, los metales preciosos, las divisas más sólidas y el bitcoin. Ese día, la tasa del bono de 10 años se redujo en 10 pbs a 2.23%, el oro se disparó un 1.8% y el yen se apreció un 1.9% contra el dólar. El bitcoin ha sido una de las grandes estrellas la semana pasada al superar por primera vez en su historia los 1,900 dólares y acercarse a los 2,000. El viernes terminó en los 1,961.70 dólares y la criptomoneda ha más que duplicado su valor en lo que llevamos de año aprovechando la incertidumbre política y el interés que la divisa suscita en Asia. El índice del dólar spot de Bloomberg se deprimió un 1.6% la semana pasada y se ubica en mínimos de casi siete meses.
Si lo del miércoles fue cosa de un solo día o el principio del fin del idilio entre Trump y los mercados falta por ver. Pero sí parece que, con el giro de las investigaciones y con un flujo más constante de declaraciones derivados de entrevistas, citatorios y testimonios, se empiece a observar una mayor volatilidad en los mercados. Wall Street, que hasta ahora había permanecido incólume a los escándalos del presidente, puede que se vaya enterando ya de lo que es el “riesgo Trump” y el riesgo de “impeachment”. En Brasil, con Rousseff y ahora Temer, saben bastante del tema y de las correcciones del Bovespa.
INFOGRAFÍA
Trump sacó a Wall Street de su letargo. El S&P’s 500 llevaba varios meses batallando primero con los 2,100 pts y luego con los 2,200 pts. Su victoria hizo brincar al S&P’s 500 y hace una semana rompía los 2,400 pts para cerrar en un nuevo récord, los 2,402 pts. Sin embargo, la trama rusa amenaza con romper con ese idilio y el miércoles pudo ser el primer aviso, ese día se supo que Trump pidió al ex-director del FBI, James Comey, que abandonara la investigación sobre Michael Flynn, lo que podría ser considerado “obstrucción a la justicia” y causa de “impeachment”. El miércoles, los sectores que más cayeron (tecnología, financieras, industria, consumo discrecional) fueron lo que más se habían beneficiado desde la victoria de Trump al mismo tiempo que los capitales huían el miércoles de los activos de riesgo, buscaban refugio en la seguridad de los bonos del Tesoro, el oro y la plata, el yen o el bitcoin. El dólar, ante las dificultades de Trump, ha ido perdiendo terreno y se encuentra en mínimo de casi siete meses, medido por el índice del dólar spot de Bloomberg finalmente, el Índice de Volatilidad, el VIX, que sirve de barómetro para el nerviosismo de los inversionistas, y que recientemente descendió a su nivel más bajo desde 1993 brincó con las noticias un 46%, el mayor aumento desde el Brexit. Sin embargo, permanece en niveles excepcionalmente bajos, indicando la relativa calma del mercado.
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